Princess Fruto-Hacele caso al bebé (por Angie Ferrero – name your price)

Una advertencia: al sonar el disco, es necesario saber que el hilo que une el mundo de la infancia con el mundo adulto, pertenece al mismo carretel. Hilo que creemos que se corta al crecer. Pero no señores: solamente se estira, se pone tenso, se afloja por momentos. Cuando el disco de Princess Fruto suena, es posible acariciar las canciones como si fuesen gatitos. También se puede ser un cazador, un esquimal y masticar cristal sin peligro de muerte.
Segunda advertencia: nosotros, los adultos que ya pasamos por tanto, que tenemos las botas manchadas con barro, que cruzamos tantos ríos en canoa y a nado, ¿somos capaces de escuchar esta verdad? Princess Fruto, con la voz de la niña que canta, asevera: cuando no tengo hambre/siento que soy inmortal. Y no hace falta pensar en vampiros para saber que eso es cierto. A veces, es necesario darle la mano a la fantasía para comprender las verdades más profundas de la realidad.
Quizás todo esto, se puede sintetizar, en otra verdad que nos revela Princess Fruto: pronto tendremos que volver/ a nuestras vidas pasadas/ y volar, volar como hadas. Es eso y sin advertencias, Hacele caso al bebé: nada como ser niños de nuevo, darle la mano a papá en la plaza y pedirle que por favor, empuje la hamaca. ¿Pueden recordar ahora sus alas? (por Angie Ferrero – Fugitiva de la Injusticia del Coronel Desaforado)