José Unidos-Azul y gris (por Matias Gallardo – free DL!)

José Unidos-Azul y grisA medida que escuche y reescuché “Azul y gris” de José Unidos pasé por distintas etapas. La verdad es que me generó mucha curiosidad descifrar el lugar desde donde salía toda esa bola de melancolía musical.
Las primeras veces me dio la sensación de ser música que llegaba desde ese espacio indefinido, fronterizo, en donde uno no está dormido ni despierto. Una suerte de conjunto de melodías somnolientas marcadas por algo que no estaba materializado, que no era real ni completamente de este mundo pero que tampoco terminaba de pertenecer a un plano de lo totalmente onírico.
La segunda etapa estuvo marcada por un acercamiento a esa sensación de aturdimiento, a ese momento en que alguien que recibió un golpe fuertísimo esta levantándose, recobrando la memoria (o tal vez terminando de desaparecer por completo como si se estuviera desintegrando palabra tras palabra, pensamiento tras pensamiento), luchando en vano por hacerse de esa energía que lo saque de la oscuridad en la que quedo después del desastre. Pero ninguna de las dos explicaciones me terminaba de cerrar. Había algo que me estaba perdiendo.
Así fue que después de varias escuchas me comenzó a hacer ruido el sexto tema del disco, llamado “Los ingenuos”, canción que empieza diciendo “Adentro de este cuerpo vivo yo, trato de no tomar rehenes”, para luego continuar con un estribillo que profesaba “nunca digo lo que pienso, es porque pienso”; y eso fue la señal que me faltaba para comprender a que me estaba enfrentando. “Azul y Gris” no es una melodía salida de las fronteras entre la realidad y el sueño, ni un testimonio luego de un desastre. “Azul y Gris” es el grito silencioso de alguien que está encerrado adentro de su propia cabeza. Es música que sale desde lo más profundo del subconsciente de ese ente que nos está hablando. Es una conversación infinita con uno mismo. Son los conceptos de tristeza, soledad y claustrofobia llevadas a su máxima expresión.
Cada una de las canciones que completan el material están marcadas por los silencios, las pausas y las ráfagas de instrumentos que llegan con la misma rapidez con la que late ese corazón que está a punto de apagarse, que ya no tiene vuelta atrás. Todo lo que suena retumba, flota en el vacío para terminar por perderse en la oscuridad logrando la sensación de profundidad, de realmente estar adentro, muy adentro (y solo) de un lugar enorme.
De esto también se desprende el hecho de que “Azul y Gris” es un disco con un gran componente sensorial en donde tanto la música como la letra contribuyen a generar imágenes auditivas que nos permiten ser testigos de ese ambiente opresivo y experimentar en carne propia las emociones.
Centrándonos en lo netamente musical, tenemos que decir que estamos frente a un sonido experimental que no busca ser simpático, sino que se caracteriza por la originalidad, por la apuesta a contenidos que no son muy comunes en Argentina.
Cada una de las nueve canciones del disco se destacan por su solidez y prolijidad. Los instrumentos no buscan sobresalir  sino que contribuyen al todo. Lo mismo sucede con la voz, la cual constantemente está siendo sometida a metamorfosis y efectos según la canción lo requiera.
Para terminar, no podemos dejar de hacer mención a la portada, el primer contacto que uno tiene con el disco. Plantea un  paisaje desolado y ventoso que pareciera estar iluminado por ese sol deprimente de invierno que no calienta. Antes de empezar la escucha ya nos va dando una idea de a que nos vamos a enfrentar. Nuevamente acá, al igual que muchas de las letras de las canciones que recorren la obra (cuestión que se ve reflejada en el título del álbum), los colores tienen un papel principal en eso de darle cuerpo a ciertas emociones.
En conclusión, podemos decir que nos encontramos con una obra completa que no deja detalles librados al azar. Un disco con personalidad propia que no tiene ningún pudor en mostrar su visión pesimista de la realidad a través de canciones tan honestas como complejas artística y musicalmente (por Matias Gallardo)

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