Escenas-Área y la música en la escena gay de Bs As de los 80´as Vol 3 / por Dr Trincado (Sesión de dj – registro de escenas musicales subterráneas)

Dr Trincado nos comparte información y música de uno de los espacios fundamentales de la escena gay de Buenos Aires de los 80´as. 3er post´s de 4, con 4 sesiones de música que sonaba en Area. Esta es la tercera.

Área (1983 -1989) fue un club bailable gay de los que abrieron meses antes que terminara la dictadura Argentina (1976 – 1983). Allí se estrenaban semana a semana piezas musicales que desde ese espacio se lanzarían a la plataforma de hits bailables, directo a la historia de la música de este género.
Dr. Trincado presenta desde Argentina una serie de textos y sesiones sobre Área, club fundamental de la cultura gay de Buenos Aires, que de alguna manera conformó la base de la escena underground que se estructuraría años más tarde con la llegada de los noventa y los primeros clubes de house de la ciudad porteña.
Área de expresión
Fue durante la “primavera alfonsinista”, aquellos dorados años en que nos sacábamos de encima el lastre letal de la bota militar, cuando escuché por primera vez su nombre.
Uno de los primeros trabajos que conseguí, luego de la escuela media, fue en el departamento de comercio exterior de una empresa. Solía hacer trámites por el microcentro de Buenos Aires Capital, a veces acompañado por un custodio. Su nombre no lo recuerdo pero si su fisonomía: fornido, treintañero, ojos celestes y conversador.
Hasta ese momento mi experiencia en los “boliches de ambiente” había sido, más bien, lacónica. Prefería ir a bailar a Pijama (en realidad era un cabaret en la calle Esmeralda casi esquina Lavalle que los sábados funcionaba como discoteca gay) que a Experiment. Es que la concurrencia de Pijama era variopinta y menos pretensiosa y ladina que la del otro lugar.
El custodio susodicho, los viernes y sábados hacía un extra como seguridad en Área, y uno de esos días decidí hacer caso de su sugerencia y dirigirme hacia allí en busca de nuevos aires y rumbos.
En aquellos tiempos la Avenida Santa Fe, en su extensión desde Coronel Díaz hasta casi la intersección con la avenida 9 de Julio, era un auténtico “giródromo”. Las veredas de la mano de Marcelo T. de Alvear (para identificarla de algún modo) eran un ir y venir de maricas, taxi boys “estacionados” en las esquinas, heterosexuales anónimos en busca de una aventura y tarjeteros. Una larga vidriera que mostraba la presencia de un movimiento social y cultural inédito hasta entonces. A pesar que aún los edictos policiales estaban vigentes y podías ser demorado en una comisaría por tener una apariencia escandalosa para la moral pacata de entonces.
Más o menos en la mitad de ese trayecto, apenas a unos metros de la esquina de Junín, había una entrada con una escalera ascendente. Se trataba de la discoteca en cuestión. En la puerta estaba el custodio y me presentó amablemente al portero y al relacionista público. Desde esa vez siempre fui bien recibido, y creo que nunca me cobraron la entrada.
Área fue precisamente un área, valga la redundancia, donde se podía ejercer la libertad. Un área de experimentación para nuestros cuerpos, un área donde podíamos seducir y dejarnos seducir por un nuevo interlocutor cada noche.
Me dejo llevar por los recuerdos. Las columnas forradas de espejos, las luces estroboscópicas que sólo se apagaban si había un operativo policial, los cocteles de moda (champagne y cointreau, por ejemplo, que iluminados por la luz negra de la pista de baile adquirían una luminiscencia casi radioactiva), LSD y cocaína, las tarimas que bordeaban el recinto. Y la música. ¡Oh, la música de los maravillosos 80’s! Madonna con “Into the Groove”, Sandra y “María Magdalena”, Propaganda, Alaska y Dinarama, Talk Talk con “Such a shame”. En la cabina Fernando Petrone “pinchaba” estas delicias musicales, o también Cristina de la Vega. En la concurrencia se perfilaban bailarines de teatro, músicos y cantantes, artistas plásticos, alguna que otra actriz o modelo desvelada, taxi boys, y sobre todo gente anónima que encontraba en esa discoteca una vía de escape a la rutina y daba lo mejor de sí bailando. Los shows espontáneos de los habitués más animados sobre un pequeño escenario, donde había una pantalla que proyectaba videos musicales, o bien fragmentos de películas pornográficas. Todo era lujuria, burbujas, alegría. Un espacio fenomenal donde no faltaban los excesos y la pulsión sexual se salía de sus carriles cotidianos. Nocturnidad hermosa donde conocí amigas y amigos con los que aún sigo compartiendo amistad sincera y profunda luego de tantas décadas. Otros partieron.
Como todo lo bueno, duró su tiempo. La noche porteña fue mutando acorde lo que acontecía. Primero fue la aparición del VIH que transformó modos y modas al interior del colectivo gay. Y luego los cambios sociales y culturales. La “primavera alfonsinista” no dio paso a un verano. Más bien a un otoño / invierno que heló los brotes esperanzados de los primeros años de la democracia. La globalización en el mundo y la hiperinflación local nos dio un amargo despertar.
Si en algo me destaqué, fue en ser un habitué de las discotecas. Nunca he dejado de ir a bailar. Si estoy en una ciudad como turista, las discotecas son uno de los puntos que me interesan. Buenos Aires pudo reponerse una y otra vez a los embates de los que siempre quieren prohibirnos, retacearnos, manipularnos. Luego de Área hubo algunos lugares que siguieron marcando tendencia, vanguardia y se convirtieron en recintos sagrados donde se mantuvo encendida la llama eterna de la excentricidad y del intercambio. Pero Área, un lugar como Área (sobre todo por la condición de lugar gay) ya no volvió a surgir. Atesoro en mi corazón hasta que deje de latir la dicha de haber sido parte de esa historia (por Javier Romero)

Dr Trincado – Area y la música en la escena gay de Bs As de los 80´as Vol 3 (MEGA link)

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