Poupa Honk-Kikasaru (por Mariana Viveros – Folcore)

Estamos viviendo en una época de odas (no todas muy auténticas) a lo “natural”, a la comida orgánica, a lo biodegradable, a lo “espiritual”; cuando, en realidad el plástico y los teléfonos celulares son parte tan fundamental de nuestro cotidiano que no podríamos concebir la vida sin ellos.
Y en ese marco, viene el suizo Philippe Dunant aka Poupa Honk con su música a reiterárnoslo. Auspiciado por el sello español Folclore, Poupa Honk lanza “Kikasaru”, un disco conformado por ocho tracks  bonitamente edulcorados. Pero no me malinterpreten, que esto no es sinónimo de calidad dudosa, por el contrario, las que lo componenson creaciones musicales auténticas y muy bien logradas.
Philippe Dunant tuvo su primer acercamiento a la música cuando empezó a estudiar clarinete, pero descifrar partituras no era el camino que quería seguir, por lo que decidió ser autodidacta para poder experimentar e improvisar. A finales de los 90 se unió a Gingalas, una banda de ska-dub, ahora como saxofonista.
Pero fue hasta que trabajó como ingeniero de sonido  con el Ableton Live cuando descubrió todo el potencial que tenía en sus manos para iniciarse en la electrónica. A partir de ahí echó a andar su creatividad y en 2012 sacó a la luz  producciones propias:  mezclas de cumbia y rubadub: ”Rubadumbia”.
Los ocho tracks de “Kikasaru”, publicado por Folcore Netlabel, son “Kikasaru”, “Dubbing the marabou”, “The graet dog”, “Loud and precious”, “Half bear”, “Cheap rocker”, “Temper hippopotamus” y “The loose part of us”.
El tema del plástico al cual hice referencia entra desde los primeros acordes, pues crean un entorno que remite a los ochenta, a los videojuegos, con melodías bonitas y pegajosas, dub downtempo. La cumbia se percibe un poco más en segundo plano, sin pretensión alguna de que  suene “orgánica”. Lo digital es envolvente, casi como un ensueño auditivo.
Incluso la estética del disco es totalmente de plástico, con fotos de animalitos de juguete para acompañar cada track, lo que le da un cierto toque naif.
Poupa Honk hace plástico y del bueno, sin remordimientos por sonar más o menos digital, “artificial”. Hace buena música, resistente a los golpes y exigencias del siglo XXI (por Mariana Viveros)

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